Historia de Cartajima
De Enclave Andalusí a Pueblo Blanco
Orígenes antiguos y etapa andalusí
Cartajima cuenta con presencia humana desde época protohistórica y romana, como atestiguan restos funerarios y calzadas descubiertas en “Las Peñuelas” y el Cortijo del Ratón. En época árabe (siglos VIII al XV), el núcleo se consolida bajo el nombre de Xaritalxime, manteniéndose como pequeño asentamiento rural. De este periodo destaca la construcción de la Fuente del Pozo, de origen árabe.
Reconquista y etapa moderna
Tras la Reconquista en 1487, Cartajima pasa a dominio cristiano. Entre los siglos XVI y XVIII se levantan las principales edificaciones históricas, como la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario y numerosas casas con fachadas de estilo castellano dieciochesco.
Durante el siglo XVIII, el pueblo experimenta un periodo de prosperidad: su población supera los 1.500 habitantes, dedicados al cultivo de viñas, producción artesanal y tratamiento del hierro procedente de minas cercanas. En esta época también recibe el sobrenombre de “Cádiz el Chico”.
De Villa a pueblo en declive
En 1814, Cartajima recibe el título oficial de Villa otorgado por el rey Fernando VII. Sin embargo, a finales del siglo XIX, la epidemia de filoxera destruye sus viñedos, provocando un largo periodo de crisis económica y despoblación que se extiende durante todo el siglo XX.
A pesar del estancamiento económico y la emigración hacia zonas urbanas, el pueblo mantiene su estructura urbana tradicional y su patrimonio histórico, incluida la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario. Durante la Guerra Civil, se pierde la imagen original de la Virgen del Rosario, reemplazada más adelante.
Recuperación y desarrollo rural
En las últimas dos décadas, el municipio vive un proceso de recuperación:
Rehabilitación de la Fuente del Pozo, modernización del Ayuntamiento y nuevos espacios sociales: gimnasio, centro joven y salón de usos múltiples.
Impulso al turismo rural con proyectos de murales artísticos, senderos y revitalización del centro histórico.
Recuperación de fiestas tradicionales como la Romería del Niño Jesús o la Cata de Mosto, que atraen a miles de visitantes.
Aprobación del nuevo Plan Básico de Ordenación Urbana para ordenar el crecimiento del pueblo.