Iglesia de Nuestra Señora del Rosario
Construida en el siglo XVI y siguiendo el estilo mudéjar-renacentista; este templo es el principal edificio religioso del municipio.
La Iglesia Parroquial
Se construyó a principios del S. XVI tras la caída de Ronda y la conquista cristiana de la Serranía. El templo ha sufrido importantes transformaciones a lo largo de su historia, la más reciente la realizada a mediados del S. XX.
La primitiva iglesia estuvo dividida en tres naves de las que tan solo se conserva una, cubierta con armadura de madera. En el interior se conservan las imágenes del patrón, San José, y la patrona, la Virgen del Rosario. La imagen más popular es el niño Jesús, situada en un lateral de la iglesia.
La arquitectura exterior sorprende por su sencillez y por la torre del campanario, de tres cuerpos de altura, rematada por un tejadillo piramidal.
Cádiz el Chico
Viviendas dieciochescas y una calle singular recuerdan hoy el pasado próspero del pequeño pueblo.
El Siglo de Oro de Cartajima
Cartajima conserva su trazado islámico de calles estrechas y sinuosas, pero en su corazón esconde un curioso conjunto de casas con fachadas del siglo XVIII. Estas viviendas, situadas en la calle Francisco Rodríguez, reflejan la prosperidad que vivió el pueblo durante esa época, impulsada por el cultivo de la vid y, sobre todo, por la extracción de mineral de hierro que abastecía la industria de calderas de Jimena de la Frontera. Este auge económico provocó que el municipio superase los 1.500 habitantes, lo que le valió el sobrenombre de “Cádiz el Chico”, comparándolo con la gran ciudad por su vitalidad inesperada.
En esos años, Cartajima contaba con un maestro carpintero, un médico y un notario, algo excepcional para un pequeño pueblo serrano. Hoy, este rincón blanco del Valle del Genal sigue conservando ese equilibrio entre historia y sencillez, reflejo de un pasado más próspero de lo que su tamaño podría hacer pensar.
Las Fuentes de Cartajima
El agua era el origen de los pueblos y las fuentes infraestructuras básicas para los caminos que, a diario, recorrían arrieros, pastores, viajeros e incluso bandoleros. Muchas veces los hombres y mujeres no viajaban solos. Lo hacían a lomos de animales o acompañando rebaños de ovejas o cabras sedientas que dependían de los abrevaderos anexos a las fuentes. Las fuentes eran pues sitios muy concurridos donde bullía la vida.
Fuente El Pilar
Intersección entre el Arroyo del Riachuelo y la vía pecuaria que une Estepona con Ronda.
Fuente Ayón
Fuente El Pozo
Paraje La Chaparreta.
Fuente de los Peces
Camino de Arroyo Blanco entre Cartajima y Alpandeire.