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CARTAJIMA NOS MUESTRA SU “FUENTE DE LOS PECES”

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CARTAJIMA NOS MUESTRA SU “FUENTE DE LOS PECES”

La técnico dinamizadora juvenil del Ayuntamiento de Cartajima, Yolanda Benítez, nos ha dado a conocer la historia y los usos de una de las fuentes más representativas de este pueblo blanco enmarcado en el Alto Genal, la “Fuente de los peces”.

Según ha explicado Benítez, este espacio se encuentra situado a las afueras del casco urbano de Cartajima, concretamente en el camino llamado de Arroyo Blanco que discurre entre las localidades de Cartajima y Alpandeire.

La técnico dinamizadora y vecina del municipio ha manifestado que se trata de una construcción con muchos siglos de antigüedad, ya que se puede apreciar claramente el origen morisco de la misma a través de sus almenas, que pese al deterioro sufrido a causa del paso de los años, aún se conservan de la obra original. La “Fuente de los peces” fue construida en ese preciso lugar para aprovechar el agua proveniente de un nacimiento natural cercano, agua que se almacena en un aljibe abovedado que vierte su agua a la fuente y al abrevadero situado a la izquierda de la misma.

En lo referente a los usos de esta espectacular construcción, Yolanda Benítez ha subrayado que, además de ser una infraestructura básica para los vecinos de Cartajima en cuanto a la provisión doméstica de agua, también se usaba para el abastecimiento pecuario, como indica el abrevadero, y agrícola, ya que sus aguas servían para regar un pequeño huerto situado en las inmediaciones de la fuente. Por otro lado, este lugar era una zona de parada obligatoria de los antiguos arrieros en sus constantes travesías desde el municipio de Alpandeire hasta Pujerra, Ronda o incluso la Costa del Sol, los cuales daban de beber a sus mulos en el “Pilarillo”, que es otra parte de esta fuente situada a escasos metros de la misma y que aprovecha el desnivel del terreno para hacer que el agua llegue hasta él. Cabe destacar que el “Pilarillo” también conserva su estado original.

Benítez ha puntualizado que la “Fuente de los peces” cuenta con dos curiosas peculiaridades. La primera es que su nombre es debido a que, en una época reciente, hubo peces en la parte del abrevadero aunque en la actualidad no hay ninguno. Y la segunda, muy llamativa, es que todavía son perceptibles las huellas de los cántaros usados por la población para hacer acopio de agua, huellas que han quedado marcadas para la posteridad en la propia piedra. Los cántaros tenían de 16 a 18 litros de capacidad, y pese a depender la cantidad de agua que vertía la fuente de la época del año en que se estuviera, se podía tardar alrededor de una hora en llenar el recipiente.

Para finalizar, Yolanda Benítez ha recordado que hace unos dos años se llevó a cabo una importante reforma en esta fuente y su entorno, obras que permitirán que esta infraestructura perdure en el tiempo en óptimas condiciones, aunque siempre manteniendo su identidad original y quedando como uso de los vecinos para el riego de los huertos.